sábado, 4 de diciembre de 2010

UN OCHO EN GRAZALEMA - 04.12.2010



Pues si, no sé qué tiene la palabra Grazalema en boca de estos Falsos Llanos, que el nutrido grupo de excursionistas presentes en anteriores rutas, se ha visto reducido esta vez a tan solo cinco miembros, cinco escogidos falsos llanos, con ganas de comerse Grazalema de un bocao y de un bocao nos la comimos. Esto es que a las diez de la mañana estábamos ya en el aparcamiento del camping de Grazalema y donde yo, sí, el que les escribe, cometí la enorme confusión de citar allí a nuestro querido don Manué a las 10:30 en lugar de a las 9:30, y peor aún, el olvido garrafal de dejarlo allí cuando llegó, compuesto pero sin novia. Llevábamos una hora de fuerte subida para hacer piernas y estando ya en el primer alto, cuando sonó mi móvil, al ver en la pantalla el nombre de Manuel, se me cayó literalmente el cielo encima. Breves instrucciones para que nuestro sagaz compañero comenzara a subir y rápida bajada casi sin poner los pies en el suelo hasta localizarlo en el primer tercio de la subida. Apretón de manos, disculpas imperdonables y al momento como si nada hubiese pasado, parriba que estos falsos llanos tenemos un corazón y unas piernas que ya quisieran muchos. Corazón de humanidad y buena amistad y piernas robustas para hacernos con la montaña que a eso vamos. Enlazado el grupeto esperante y tiritante de frío y haciendo caso omiso de localizar la cueva con dos puertas, cogimos loma palante y a sudar pa quitarnos la tiritona. Hermosísimas y coloridas setas por doquier, ganado suelto nobilísimo paciendo y nosotros, por una senda a veces y pisando piedra las más, comenzamos a gozar del hermosísimo paisaje que se extendía a nuestros pies y hasta donde alcanzaba la vista. Día nítido como pocos, excelente para fotografía de paisajes por la ausencia de calima y cielo y luz ideales para hacer las delicias de los fotógrafos del grupo. Maxi, lo sentimos, no sólo te has perdido un pedazo de excursión como las que a ti te gustan sino un día fotográfico por excelencia. No te preocupes, ya vendrán más. Pues eso, casi sin darnos cuenta nos pusimos delante de la cara este de nuestro queridísimo Reloj (1535 m), nuestro desafío: subir la escarpada y rocosa falda haciendo un esfuerzo considerable y pisando roca caliza con afiladísimos cuchillares salteados por doquier. La experiencia sin nombre, pa qué estropearla con palabras, comentar que don Manué, animado con una sabrosísima charla con nuestro Pepe, sobre ¡qué iba a ser!: el futbito, pues sube que te sube, que si en lugar de 1500 metros hubieran sido 2500 metros los sube igual, que ni respirar ni nada oye, dale que te dale con su equipo maravilloso y sube que te sube piedra tras piedra. Primera foto en la primera cumbre emblemática (Reloj 1535 m) y al momento pequeña bajada, cresteo y de nuevo fuerte subida por encima de rocas y más rocas hasta pisar el segundo pico emblemático de la jornada, el Simancón (1569 m). Lo mismo, foto, disfrute del paisaje e interpretación de elementos geológicos y pa bajo a buscar un refugio en los Santos Lugares donde comer a resguardo del viento canalla que nos mortificaba en la cumbre. Dicho y hecho, al rato estábamos tan ricamente acomodados en una de las numerosas mini-vaguaditas que salpican este preciosísimo lugar. Lo de siempre, deliciosos bocatas de todo tipo, un arroz con carne del que ya le ha quitado el título de sibarita al Migué, ni más ni menos que don Manué, el cual además de sorprendernos con su buena mesa nos dejó boquiabiertos cuando se quedó en camiseta pal resto del día. Los demás podéis figuraos, forrados de ropa, que nos estábamos quedando pajaritos de puro frío y entumecimiento durante la comida y el Manué en camiseta luciendo figurita y fardando de pedazo de camiseta térmica, de la que tuvo que decirnos la marca, el precio, lugar, día y hora de dicho pedazo de compra. Nada, nada, que estos falsos llanos de aquí en adelante nos vamos a comprar camisetas térmicas por un tubo y a lucir físico en la montaña que todavía estamos en edad de merecer a pesar de las barbas de algunos. Pos nada, después de acabar con las botellitas de vino de rigor, para calentarnos ¡eh!, pues caminito palante que había que subir al tercer pico emblemático del día y que a falta de nombre conocido, pues decidimos bautizarlo como Pico Falso Llano (1453 m). La subida formidable, mi compañero de fatigas senderiles Maxi, lo sabe muy bien pues ya lo subimos en Enero de este mismo año, día en que por poco nos quedamos tiesos de puro frío. Una vez en la cumbre, después de tomar el pedazo de foto que mostramos arriba, pues lo de siempre, ya no soy yo solo el que propone rutitas alternativas en lugar de la segura y conocida, no, no íbamos a bajar por donde mismo, no, Migué propuso que pal lao contrario de la subida, y como ya nos conocéis, como era de esperar, no hubo ni una sola voz sensata y cuerda que dijera lo contrario, no, tira palante que ya bajaremos como podamos, es decir, como más nos gusta a estos falsos llanos, saltando, resbalando, culeando, gozando sin límites del vértigo de una bajada a través de pedruscos enormes, chimeneas al estilo de Gredos y manteniendo los cataplines en su sitio que pa eso somos auténticos falsos llanos. Ya abajo, felicitaciones por doquier, brindis y una euforia de adrenalina que hizo que el resto del camino de regreso, nos pareciera un paseito por el parque, en lugar de una ruta por una sierra tan agreste como nuestra amada Grazalema. La noche nos invadió por completo, como no podía ser menos, este año estamos gastando más pilas que en todos los años que llevamos cargando las linternas desde que las compramos. Y como debe ser, llegada feliz y sin contratiempos a los vehículos que nos traen de regreso a casita.

El Patxi y yo como casi siempre nos quedamos solos a reponer sales minerales en la tasca acostumbrada y pa casa a la ducha hirviente y reponedora de largas jornadas disfrutadas hasta el límite natural del día.

No me canso de repetíroslo, no se os ocurra perderos ninguna de las fantásticas rutas que aún nos quedan este curso, la emoción no ha hecho sino empezar, os esperamos a todos y todas las que nos habéis acompañados hasta el momento y que por el mero hecho de habernos ofrecido vuestra compañía, aunque sea tan solo por una vez, habéis adquirido vuestra noble condición de verdaderos Falsos Llanos.


Salud y Falsos llanos.



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