sábado, 24 de septiembre de 2011

CRESTERÍA CIRCO GREDOS 2011



Hemos vuelto un año más. Hemos vuelto a nuestra ya familiar sierra de Gredos. Y como es costumbre, Jose y Patxi nos han vuelto a dar hospitalidad en su casita de la sierra. Este año y como no podía ser menos, teníamos ante nosotros el último gran reto: la crestería del circo de Gredos, una semi-integral en la zona más emblemática del parque. Este 2011 y para hacer honor a sus altos picos en forma de unos y a la suma de sus dígitos, pues nos tenía deparadas cuatro grandes cresterías, cuatro retos que estos Falsos Llanos han sabido lograr una tras otra: la de la sierra del Pinar, la de la sierra de Líbar, la de la sierra de Enmedio en Almijara y la del circo de Gredos el pasado Sábado.
Pues bien, eran ya casi las 9:30 horas, cuando Jose, Patxi, Miguel, Maxi y el que narra, salían de la llamada Plataforma de Gredos, puerta de entrada a la zona central, con paso firme y unas energías y ganas de patear la sierra como nunca habíamos sentido, sentido sí, sentido en nuestras piernas como nunca el cansancio infinito que se nos acumularía al final de la larguísima jornada. Y bueno, sin darnos cuenta, a buen paso, con una mañana de ensueño y una temperatura ideal para caminar, nos encajamos de sopetón en nuestro primer piquito, el Morezón, ya ocupado por otros recios senderistas que habían llegado antes que nosotros. Como siempre ya sabéis, fotos, comida y bebidas para reponer y una mirada a la hermosa e imponente crestería que teníamos ante nosotros. Roca granítica en su más alta expresión, coloreada de verde limón por sus líquenes, imponentes tajos y formaciones rocosas que habían de ser superados y que nos llamaban y atraían, el Risco de la Ventana, los Tres Hermanitos, el Perro que Fuma, el Casquerazo, la Portilla de los Machos, el Cuchillar de las Navajas y el imponente Almanzor con su cumbre resquebrajada y partida. Dicho y hecho, mochilas a las espaldas y palante que la faena era de titanes. Bueno, comentar que aquí se nos unió un simpático madrileño: Ángel, saleroso, con magnífico sentido del humor, el cual al no encontrar a unos colegas para hacer la integral del circo, pues se unió a nosotros comenzando a riscar como el primero. Duró poco tiempo con nosotros, pues al poco de comenzar la crestería, nuestro fornido Maxi se lastimó un pie y aprovechando que pasaban otros dos jóvenes y esbeltos alpinistas, le aconsejamos que cambiara de grupo para que tuviese mayores probabilidades de éxito en la jornada. Desde aquí un abrazo a Ángel y enhorabuena por su espíritu aventurero del que da fe su blog mi jubilación activa.



Pos bueno, vendaje del piececito de Maxi y antiinflamatorios al canto y a saltar, trepar, subir, bajar, pisar, escalar y volver de nuevo a lo mismo una y otra vez. La primera sorpresa en forma de ventana de piedra coronada por un pedrusco sostenido de manera inimaginable, se nos presentó en una de las revueltas y aunque no era obligatorio pasarlo, pues no íbamos a desaprovechar la ocasión y un empujoncito más y a civilizarlo como falsos llanos mandan. Montón de fotos y a seguir, los Tres Hermanitos, imponentes, el mayor apuntando al cielo emulando al dedo de Dios, nos esperaban estáticos e impasibles a que pisáramos sus faldas. Un poquito más y el primer paso delicado nos iba a traer algo de distracción. Nuestro Patxi, buen previsor, había cargado con una formidable cuerda de montaña y he aquí que en un plis plas, la montó, se deslizó y bajó como si nada, mientras otro, al que tanto le gusta escribir, hizo su primer intento de destrepe por una grieta y maldijo el momento en que tomó la decisión y no siguió los consejos de su preciado amigo Patxi. El Maxi, con pie averiado y todo, por la misma grieta, se deslizó y bajó como un auténtico alpinista, dejando anonadado al que les narra, que por poco deja algo de sí en la dichosa grieta. En fin, a seguir que esto no había hecho nada más que empezar, el Perro que Fuma había que pasarlo y el Casquerazo, previa desviación por equivocación, pues también fue pisado por nuestras botas. Aquí paramos a tomar alimentos y bebidas, pues nuestras piernas necesitaban nutrientes para seguir caminando. El reloj comenzaba a decirnos que íbamos justitos, así que otro empujoncito y la Portilla de los Machos nos dejó sin respiración al asomarnos a sus verticales paredes. Todavía nos quedaba atravesar el Cuchillar de las Navajas, fácil y rápido a pesar de su dificultad, a estas alturas ya poco nos daba miedo. Sí, sí, antes de la Portilla Bermeja estaba esperándonos la guindita del día, después de pasar otra ventanita preciosa, el paso entre las rocas comenzó a estrecharse, la verticalidad de la pared a hacerse más inclinada y el acojone de alguno a aumentar, porque lo que había que atravesar, había de ser atravesado y nada más. No vale la pena pensar ni intentar si hay otro paso por la otra vertiente como inútilmente intenté, no, había que coger y seguir a Jose, mirar a la pared y no al precipicio, pasar, agarrarse al saliente de una gran roca, colocar una piernecita temblorosa al otro lado y procurando no manchar los pantalones, de musgo ¡¡¡ehhh!!! pues pasar la otra piernecita y continuar como si nada que pa eso somos auténticos falsos llanos. Pues nada, después de lo dicho a bajar a la Portilla Bermeja y volver a subir a enfrentarnos con el Almanzor y su puñetero Cuerno. Si, puñetero, porque digo yo, ¿qué se nos había perdido a nosotros en la cumbre del dichoso cuernecito? Pues nada, a subir al Cuerno que un día como hoy no se va a repetir, Y dicho y hecho, a buscar de nuevo otra grietecita puñetera, a subir, a acojonarse de nuevo al mirar hacia abajo, a tirar miles de fotos y a pensar en serio por dónde bajar. Menos mal que el Maxi estaba hoy que se salía, con su pie vendado y dañado parecía un robot, miró, buscó y encontró un paso y ayudado por las indicaciones que Jose le daba desde abajo, pues del tirón. Sí, sí, del tirón, eso tenía que haber hecho yo y no haber pensado tanto, pero los falsos llanos nos ayudamos unos a otros y nuestro robotizado Maxi, poniéndose de parapeto y quita miedos, nos ayudó a resbalarnos y volver a pisar roca más estable. Y claro, poyaque estamos aquí, a darle un rápido pisoncito al Almanzor que es muy tarde. De nuevo a trepar, escalar y coronar a la estrella del día. En estos momentos y con lo que habíamos pasado, nos sorprendió una familia con una niña pequeña de seis añitos que estaba escalando los últimos pasos del Almanzor, desde aquí felicitar (o no sé si denunciar) a esos padres que a tan temprana edad enseñan a sus hijos una tan noble actividad como la que nosotros practicamos.
Comentar también que un nutrido y colorido grupo de senderistas que desde lo alto del Almanzor nos habían visto escalar el Cuerno, nos hicieron fotos, nosotros a ellos y por correo electrónico nos las hemos intercambiado. Desde aquí agradecer el detalle y animarlos a leer nuestro fantástico blog.
Bueno, nos quedaba la larguísima y difícil bajada del Almanzor hasta el refugio de la Laguna Grande. Subir ya de noche a los Barrerones y a eso de las 23:00 horas llegar de nuevo a la Plataforma para coger el vehículo que nos llevaría de vuelta a la casita de la sierra.



La cena que nos esperaba como es ya costumbre, pero esta vez a altas horas de la madrugada, con solomillo de Ávila regado con estupendos Riberas del Duero, y otros manjares de postres, nos recuperaron de manera milagrosa a algunos y achantaron como es ya también costumbre a otros.

Como siempre saludar a todos y todas los-as Falsos Llanos que nos acompañan habitualmente y también a los que lo hacen de manera esporádica, a todos y todas los seguidores-as de este blog y animaros para la siguiente ruta que ya mismo está aquí.

SALUD Y FALSOS LLANOS.

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