sábado, 6 de octubre de 2012

GREDOS 2012 - CORRAL DIABLO-JURACO-COVACHA


Un año más, un año más cinco auténticos Falsos Llanos eran estupendamente recibidos, como ya es costumbre, en la preciosa casita de Gredos de nuestro compañero Patxi, echando de menos por primera vez la presencia de Jose, que este año no nos acompañaría ni en la estupenda velada al finalizar la excursión, ni durante la misma y como seguro fiel a posibles alternativas cuando la ruta nos pone en el compromiso de tener que decidir en un momento delicado como veremos más adelante.
Po bueno y además, no eran las 8:15 horas, cuando Patxi, Miguel, Maxi, Antonio y el que siempre cumple narrando la historia, se ponían en marcha desde el Puente de las Juntas, en dirección al pequeño y precioso Corral del Diablo (pequeño circo glacial), donde se encuentra la laguna de la Nava. Mañana insuperable en cuanto a temperatura y condiciones atmosféricas, nada que ver con el fin de semana anterior, que hizo que desistiéramos de nuestro ansiado viaje a estas tierras. Mochilas a las espaldas y parriba por la garganta de la Nava, que el día prometía y la faena era larga y fatigosa. Parece mentira que la única lluvia caída la anterior semana, haya resucitado los riachuelos y numerosas cascaditas que caían por doquier en esta sierra granítica y pedregosa. Las pequeñas praderitas que estaban siendo inundadas para hacer crecer el pasto que comerán las valientes y bravas vacas avileñas y no tan avileñas, pues nos hicieron meter el pie en el fango y este narrador con sus botas más viejas y rotas (hay que ver la vista que he tenido) pues se llevó la humedad toparriba hasta el término de la excursión, momento en que sus pies parecían dos garbanzos en remojo, gracias a la habilidad de su dueño en elegir el calzado de la jornada. Po bueno, po pa mí,  con garbancitos y todo, al nada llegamos a la enorme grieta que el riachuelo ha excavado en la roca, y donde haciendo equilibrios pues comenzaron a llover las fotos en verdad. Un piso tras otro, como decía nuestro Patxi, fueron cayendo debajo de nuestras botas, unas más nuevas que otras, hasta que sin darnos cuenta, más bien la mente que nuestras piernas ya lo iban notando, pues nos encontramos con una preciosidad de laguna que haciendo de espejo al circo que la rodea, te deja impresionadas las retinas hasta que una vez recuperado de la visión, pues ya sabéis, otro montón de fotos y la primera paradita para un picoteo ligero. Bueno, en realidad nos comimos media tortilla de patatas con  cervecitas muy fresquitas, que nos quitó to la tontería que teníamos acumulada hasta el momento.
“Esta es la sierra más bonita de Gredos” nos repitió una y otra vez cansinamente el Patxi, ostras es verdad, este rincón occidental de Gredos es maravilloso, puede rivalizar sin complejos con el majestuoso circo del Almanzor y es tan duro y exigente como éste, pero claro, cuando vas que ni respiración tienes, cuando tienes que seguir subiendo y subiendo otra y otra roca más y el Patxi venga con que esta es la sierra más bonita de Gredos, po no lo descalabramos por ahí por aquello  de que es de bien nacidos el ser agradecidos, que si no el Patxi se queda en un agujero de su sierra tan bonita….
Po bueno, tan parriba íbamos que el Alto del Diablo (2366 m), coronado con una enorme bandera española, ondeaba al viento y donde aún con la que está cayendo en el país de referencia de la banderita, pues nos fotografiamos, respiramos y nos acoj…amos viendo al imponente Juraco (2383 m) que nos retaba desde la lejanía. Paco, nuestro querido compañero que por motivos familiares ha tenido que perderse esta excursión, fue mentado muchas veces a partir de este momento. Os cuento el por qué, verá, si Paco hubiese venido, posiblemente nos hubiera esperado en la laguna pa que nosotros hiciéramos la machada de subir al alto del circo, lo rodeáramos y nos volviésemos a encontrar y pabajoduntirón a la casita, pero claro, como los cinco súper-Falsos Llanos una vez que llegan a una cumbre ya están mirando a la siguiente, po claro, el Juraco se creía que se iba a reír de nosotros, je, je, de momento echamos en falta a Jose, que siempre se sabe el mejor camino y nos evita tener que hacer elecciones en cuanto a qué track de los que llevábamos debíamos de seguir y claro, aunque Patxi y yo nos dimos cuenta nada más bajar del Diablo por donde realizamos la atacada al Juraco la vez anterior, po bueno, da igual, seguimos el track y a ver si descubrimos algo nuevo. Si, si, de momento la primera parte por la crestería, muy cómoda y bonita, pero de pronto ésta se acabó y ¿qué había?, pues un desnivel solo apto para cabras y no cualquier tipo de cabras, solo pa las de Gredos, y ahora qué, ahora nos damos la vuelta o rodeamos hasta encontrar el colladito cómodo o nos tiramos pabajo, po bueno, popabajo culeando y esquivando las silbantes piedras que mis simpáticos compañeros de ruta iban dejando caer a su paso. Superada la bajadita y llegados a un collado desde donde se divisa otra preciosa lagunita, esta vez la de los Caballeros, pues comenzaron, como a veces es habitual, las negociaciones con alguien del grupo, que cuando no es la caló, son las nubes y otro integrante que también nos tiene ya acostumbrados a tener problemas psicológicos con sus piernas, y que como ya sabemos, echarle la cuenta indispensable, seguir subiendo por la cordada del puñetero Juraco, pasar por la ventana espléndida que enmarca la laguna de los Caballeros y llegar prácticamente sin resuello al pico en cuestión, tirarnos en el suelo y sacar las cocacolas y almendras para que la cafeína y las proteínas nos devolvieran a la vida. De nuevo nos volvimos a acordar de nuestro Paco, en estos momentos de bajón físico y que si hubiera venido pues no estaríamos resollando como montañeros. En este punto también nos volvimos a acordar de Jose, ¡uf! vaya día de nostalgias, ya que sabíamos Patxi y yo, que para bajar rápidamente del Juraco y enfilar nuestro tercer pico del día, la Covacha (2395 m) pues existe un paso en forma de chimenea, en el que nos quedamos un pelín pillados la vez anterior, pero que Jose bajando el primero y haciendo de “quitamiedos” fue convenientemente superado, como al año pasado donde el Cuerno del Almanzor, que si no es por el Maxi, este servidor aún está allí esperando un rescate, como si de un país se tratara. Po bueno, esta vez, haciéndonos el distraído el Patxi y yo, pues bajamos del Juraco dando un pequeño, pero fatigoso rodeo, hasta dar de nuevo con la ruta de subida y haciéndole burlas a la chimenea cuando pasamos por su lado y alegrarnos de no haberla bajado, pues continuar un poquitín más, sin vida ya casi en nuestro interior, hasta alcanzar la Covacha. La verdad que mereció la pena pues las tan temidas nubes que nos asustaron momentos antes, se comportaron y no pasaron las montañas, quedándose cuán mar de nubes imponentes y magníficas para ser contempladas, fotografiadas y gozadas en todo su esplendor mientras sacábamos nuestras famosas viandas, aunque hoy, según Antonio, no fueron tan generosas, ni tan ansiosamente consumidas como otras veces y puede que fuera por la falta de fuerzas que ni pa comer venían en tu ayuda.
Bien, nos quedaba la vuelta por la garganta paralela a la de por la mañana, esto es, por la garganta de la laguna del Barco, llamada en los mapas Garganta de la Vega ¿??, grandiosa, majestuosa, dificultosa y durísima en su nivel alto y que había de ser bajada, primero hasta su laguna altera, llamada en los mapas Laguna Cuadrada ¿?? y continuar hasta la del Barco, que este año está más vacía que la cartera del gobierno. Bueno, a partir de aquí, a pesar de la belleza de las numerosas chorreras que produce el agua al caer entre los escalones de las rocas, de las idílicas pocitas dignas de ser llamadas todas y cada una pilitas de la reina, de la majestuosidad del paisaje, de la belleza del sendero sinuoso y de todo lo que queráis más, el agotamiento y la fatiga acumulada, hizo que no disfrutáramos de esta parte de la excursión como en las primeras horas de la mañana en las que muy frescos, disfrutamos en este maravillo e inolvidable día.
La noche se echó encima, como nos gusta a los Falsos Llanos, aunque hoy no me hubiera importado lo más mínimo el no tener que encender las linternas, la mitad de las cuales llevaban las pilas agotadas….

Una vez en casa y recién duchaditos, al no estar nuestro habitual anfitrión Jose, pues el Maxi lo sustituyó en la faena de asar los magníficos filetones de solomillo avileño, saliendo sobresaliente de su responsabilidad y tras las consabidas botellitas de caldo de la Ribera del Duero, para acompañar esta tierna y sabrosa carne, pues la sobremesa arreglando to lo que se nos ocurrió, que si nosotros pudiéramos sacábamos a nuestro país del apuro en cuestión de días…
Como siempre y hasta la próxima:










SALUD Y FALSOS LLANOS.











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