sábado, 2 de febrero de 2013

CRESTERÍA NORTE SIERRA DE LÍBAR - 02.02.2013



Fantástica, disfrutona, montañera, podéis darle todos los adjetivos que queráis que os quedaréis cortos, pedazo de ruta nos mercamos el Sábado el Patxi, el Antonio y el menda. Pues sí, no eran las 10:00 horas, cuando mochilas a la espalda, comenzábamos a andar desde el Puerto de las Viñas (frente a Villaluenga del Rosario), en dirección a una de las cresterías que aún nos faltaba en la zona, la que limita al norte los llanos de Líbar. Ya la habíamos visto hacía tiempo desde su paralela del sur, muy asequible ésta por cierto pero muy dura, y no sabíamos si tendríamos paso por culpa de la vegetación, porque lo que son las rocas no son impedimento para estos auténticos Falsos Llanos, así que una vez subido el Puerto del Correo, al nada nos desviamos a la izquierda en busca de nuestras preciadas roquitas. Íbamos relativamente cómodos por una sendilla de cabras, pero viendo que el primer piquito se nos quedaba fuera de ruta, pues nuestro Antonio, to nerviosito perdío, po lo de siempre, que oye, que vamos a dejar de mariposear ya y vámonos toparribaduntirón a pisar el pico.



Po bueno, po parriba, a comenzar a escalar sin cuerdas pero por una zona de mucho agarre y disfrutona total. Desde este primer pico comenzamos a vislumbrar más o menos lo que teníamos por delante. Decir que la cresta en cuestión es bastante amplia y hay varias posibilidades de ir cresteando y pisando piquitos por doquier, pero es imposible pisarlos todos, por la dificultad, la vegetación y la distancia, así que cogimos to tieso palante, por donde nos pareció más recto, que es un decir, y a comenzar a bajar, a destrepar, a culear, a agarrarte donde puedas, a saltar, a mirar dónde puñetas está el próximo piquito, a volver a escalar, a buscar grietecitas asequibles y buenos agarres, que ni las cabras se meten en los sitios que nos metemos nosotros, que oye que ya hemos llegado al Mojón Alto, pico más emblemático de la cordada y que aquí me como yo el segundo desayuno que ya no puedo más. Bien, bocatita y cervecita al gaznate, el Antonio fotitos a mogollón y a tomar el sol en una pendiente caliza, que ni a propósito la hubiéramos hecho mejor para ese menester.
Bueno, nuestro Patxi hoy no ha podido hacer ninguna fotito, ni trazar ninguna ruta en el gps y hasta creo que no ha podido ni llamar a nadie tú, el pobre, bueno, no pasa nada, ha disfrutao como el que más y encima portando menos peso y gozando mejor que nunca sin el impedimento de perder el tiempo haciendo fotitos, que es mejor disfrutar los paisajes en vivo que en el ordenador. Vuelta a bajar por la falda del Mojón Alto, no sé aún muy bien cómo, pues cuando desde abajo miramos la pared que habíamos descendido, nos entró cosquillita en el estómago, pues parecía increíble que dicha falda pudiese ser bajada y además duntirón, sin tener que volver patrás ni una sola vez, pedazos de Falsos Llanos que estamos hechos este grupeto extremo. Pos nada, vuelta a bichear el camino y decidir que ya que estábamos allí, era mejor terminar la cordada en lo posible y dejar el cerro Zurraque, que nos cogía algo de paso y que por supuesto Antonio quería subir, para otra ocasión. Dicho y hecho, vuelta a trisquear por sitios imposibles, a abrirnos paso por debajo de la maleza, que a pesar de todo nos permitió en todo momento el paso y por fin llegar al último piquito de la crestería que nos habíamos planteado.




Almuerzo en regla en dicho pico, el Antonio mientras Patxi y yo dábamos cuenta de nuestras provisiones, pues a escalar otra roquita que había por allí y a localizar y bajar en busca del cortijo del Mojón Alto y sus preciosas piletas, hechas aprovechando la roca natural a modo de dos abrevaderos para el ganado. A partir de aquí, el camino volvía a ser apto para personas, al poco, vimos el primer ciervo con el que me he tropezado en esta sierra, cabras muchas, pero otra cosa no, y sin embargo hoy un ciervo de majestuosa cornamenta, nos ha salido en la falda de enfrente y al poco una manada de cuatro venados y una cría, igualmente salían disparadas al olernos.
Bueno, estábamos ya en la base del Zurraque, el cual bordeamos hasta llegar al cerrete Tinajo, inmensa mole de roca, formada por el levantamiento de un pliegue calizo, que ha dado lugar a una rampa lisa en un lateral, con la inclinación justa para trepar o bajar por ella sin partirte nada, si tienes un poco de cuidado y no te da miedo oye. Antes de subirlo visitamos una grutita con un orificio en su parte superior y parriba a lo bestia de nuevo hasta llegar a su cumbre. Fotos a montón y a bajar por la rampa mencionada hasta una pequeña dolina, aprovechada como aprisco para el ganado.

           

Al nada estábamos de nuevo en los Llanos del Republicano, que habíamos atravesado por la mañana y ya casi de noche enfilar una pista forestal, que en unos cuatro o cinco kilómetros nos llevaría de vuelta al Honda de Antonio que nos había traído a esta magnífica sierra, después de casi diez horas de rompepiernas.
Y ya nada, lo de siempre, carrillera a lo bestia con sus correspondientes tercios en el bareto de Montellano y pa casita que estábamos to reventaos, o por lo menos yo, así que como siempre:



SALUD Y FALSOS LLANOS.



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