sábado, 8 de marzo de 2014

CIRCULAR POR EL TORCAL DE ANTEQUERA - 08.03.2014




Falsos Llanos tocaban hoy, que la sección extrema y al límite está tomando demasiado protagonismo, así que no eran las 10:15 horas, cuando después de haber salido a las 07:00 horas de Sevilla, nos poníamos las mochilas a las espaldas y Concha, Pepa, Rodrigo, Antonio, Patxi, Maxi y el que escribe, comenzábamos a subir en dirección al Centro de Visitantes del Torcal de Antequera, desde el nuevo aparcamiento situado en la carretera que se dirige a Villanueva de la Concepción. Mañana espléndida, se nos han ido ya las nubes de semanas pasadas, así que sol pleno, aunque hoy, con fuerte viento que nos acompañaría durante toda la jornada.
Varias metas teníamos planteadas hoy en una sierra cuyas formaciones rocosas son un atractivo mundial por su belleza y originalidad, totalmente creadas por la propia naturaleza, así que al poco de unas subiditas nos desviamos del sendero marcado para localizar una grietecita la mar de mona, subirla y fotografiarnos con la primera figura increíble, de posición imposible y que nuestro Patxi, desmelenado totalmente escaló en medio del vacío siendo fotografiado convenientemente por nuestras cámaras.


Vuelta de nuevo al senderillo, localización del Tornillo, emblema del Parque, y llegada al Centro de Visitantes, el cual fue ignorado totalmente, dirigiéndonos al momento a la cornisa donde las huellas de los ammonites, hoy teníamos también por meta ir descubriendo las numerosas huellas que dichos animales del Cretácico han dejado esparcidas por todo el Parque y fotografiarlas para nuestra colección de fósiles digitales. Balcón maravilloso y sin igual, con el mar malagueño al fondo, Sierra Nevada hacia el Este enseñando tímidamente sus cumbres nevadas y las sierras del sur de Cádiz hacia el oeste. Po bueno, po a seguir que quedaba aún mucha faena, así que salir de la cornisa, enlazar con la ruta verde, pasarla y enlazar con la ruta amarilla, ambas en sentido contrario de como están dispuestas, por lo que tuvimos que ceder paso a numerosos grupos que hoy visitaban el entorno y después de haber pasado por debajo del camello y el estrechamiento entre rocas, salir a un llanito con numeroso público y salirnos del itinerario en dirección oeste, primero para evitar a tanto gentío y segundo para internarnos en una zona no pisada por nosotros y bicheada algo en rutas anteriores. Así que por fin solos, localizar un sitio con vistas maravillosas y tomarnos unas naranjitas mientras descubríamos nuestra figura imaginaria en forma de pollo rapaz, el cual mostramos en nuestras imágenes. A partir de aquí y con la crestería del Camorro Alto frente nuestra, por cierto realizada en el primer trimestre, seguir bajando hasta salir del roquedo a unos llanos inmensos conocidos en los mapas como Los Prados. Una valla nos impedía el paso para conectar con el Cordel de Antequera que nos llevaría al Puerto de la Escaleruela, así que la seguimos un trecho hasta dar con una portilla con cadena y candado echado, pero que no tuvimos más remedio que pasar por debajo, sabiendo que entrábamos en propiedad privada y todas sus consecuencias. Tras cruzar la enorme pradera, llegamos al Cordel tras pasar por encima de un par de alambres muy mal colocados. Ya en nuestro camino, ésta quizás la zona más sosa del recorrido, llegar al puerto en cuestión, buscar refugio del fuerte viento tras unas rocas y reponer energías y sales perdidas durante el recorrido.

A partir de aquí, volvíamos a internarnos en una zona nueva para nosotros, sabíamos que existía un sendero a media ladera, sin embargo vimos más cómodos continuar por la vaguada directamente, con el Torcal Alto a nuestra derecha y un grupo que venía recorriendo el sendero que teníamos en mente, pero que desechamos. Zona igualmente preciosa, poco transitada y que después de buscarnos la vida para salir de la misma haciendo varios zig-zag, salimos a un refugio ya abandonado con una inscripción en la propia roca que ponía Juan y algo más bastante ilegible y la fecha de 1977. Igualmente localizar una especie de dolmen en miniatura, suponemos que fabricado por los moradores del refugio para algún menester y decidir que siendo buena hora y estando aún con plenas energías, subir por la ladera en fuerte pendiente hasta el Camorro de Siete Mesas, pasando previamente por otra de las figuras emblemáticas denominada el sombrero con sus huellas fósiles correspondientes, a estas alturas las huellas fotografiadas durante el recorrido eran ya muy numerosas. Claro, una vez en la zona más conocida del parque, nuestro coleccionista de piquitos nos hizo subir al más alto de la zona, bajar hasta el refugio reconstruido de Juan Ramos y sus huellas de ammonites, zona que coincide con la ruta roja y que es conveniente pedir permiso y realizarla con guía para su correcto entendimiento, al igual que hicimos varios de nosotros en su momento.
Ya algunos iban acusando la fatiga del recorrido, así que pabajo a conectar con el sendero de subida de la mañana, bajarlo, ponernos los frontales y llegar a los coches, fatigados pero muy satisfechos de haber agotado plenamente un día tan maravilloso como el de hoy.


Sin más y hasta la próxima y como siempre:


SALUD Y FALSOS LLANOS.

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