sábado, 19 de abril de 2014

CIRCULAR POR LA SIERRA DE ARCHIDONA - 19.04.2014


Hoy tan solo un breve relato para contaros que de nuevo los Tragos Largos, de la sección Extrema de Falsos Llanos, se echaban las mochilas a las espaldas cuando no eran aún las 10:00 horas y el Antonio y el que escribe, con una niebla espesa y casi lloviznando, se disponían a subir a la pequeña pero imponente cresta de la sierra de Archidona o llamada también sierra de Gracia, para luego recorrer todo su perímetro. Bueno, una cosa son los planes y otra la cruda realidad. Desde el inicio la espesa niebla no nos dejó ver ni lo que teníamos delante, así que nada más empezar la primera subidita, un pastor que casi nos salió al encuentro, nos informó muy amablemente de la mejor posibilidad de subir al primer tajo impresionante de nuestra crestita. Llevamos siempre track de seguridad, pero el de hoy no era fiable al cien por cien, así que la información fue muy valiosa y aún más al enterarnos que dicho pastor era el dueño de esta parte de la sierra. Nada, nada, más tranquilos ya que teníamos el permiso del dueño de la montaña, pues nos encaramos con la enorme mole de roca que apena distinguíamos y a seguir el caminillo de las ovejas y cabras hasta tropezarnos con una pared casi infranqueable de rocas. No se veía nada, no sabíamos qué íbamos a encontrar arriba, ni siquiera si había paso para recorrer entera la primera peña, así que con más miedo y prudencia que otra cosa, comenzamos la escalada por moles rocosas de esas que tanto nos gustan, pero hoy casi a ciegas, pues no es lo mismo, que el gusanillo del estómago, cada vez que nos asomábamos al precipicio de nuestra derecha, se removía inquieto. Una piedrita, luego otra, una grietita y luego otra, hasta tener a ambos lados precipicio, un saltito para la nueva subidita y de repente un paso no muy claro con algo de patio y una grieta entre rocas en la que hacía falta la ayuda de un compañero para salvarla. En este trance, con el Antonio algo enriscadillo, decidimos que no valía la pena seguir arriesgando en la subida, menos aún, sin saber lo que nos esperaba arriba, estando completamente a ciegas. Mientras, la puñetera niebla, cada vez más espesa, cada vez más frío, cada vez más humedad….
Pabajo, a encontrar de nuevo el lugar donde el pastor y dirigirnos hacia la cueva de las Grajas y tratar de bordearla para llegar a nuestra ansiada crestita dando un rodeo. El paso por la cueva imponente, de pronto solo se oían llamadas de aves, cantos y silbos a cuál más bello, que en una selva creíamos estar y al pronto aparecer entre la niebla la inmensa oquedad, quedarnos sobrecogidos ante tanta grandiosidad y observar que estaba repletita de vías abiertas de escaladores, tanto en sus paredes internas como externas e incluso por el propio arco de la cueva.
Seguimos luego entre una selva de plantas de altura increíble, poniéndonos chorreando de rodillas para abajo y después de superar una pendiente canalla con piedras y tierra suelta, henos aquí de nuevo delante de nuestro pastor y dueño de la sierra. Nada, que no nos hemos atrevido a seguir con esta niebla sin saber dónde nos conducían las rocas, así que nos volvió a indicar un posible senderillo entre comillas, entre las rocas de la otra vertiente y que nosotros obviamos y rodeando un cerrete por su lateral norte, al fin encarar la crestita en cuestión y comenzar a disfrutar, también entre comillas hoy, pues la maldita niebla no se iba y hasta parecía que de un momento a otro comenzaría a llover…

Antes de darnos cuenta habíamos superado lo mejor de la crestería y a decir verdad, lo mismo daba que fuera cresta que otra cosa, pues como no vimos nada, nada nos pareció creer recorrer, así que sin atrevernos a realizar todo el perímetro de la sierra, nuestro track ahora era totalmente virtual, sobre el mapa, pues a bajar de la cresta sur y conectar con la cresta norte y ahora sí, al estar algo más bajos, comenzó a clarear poco a poco y a darnos cuenta y sorprendernos de lo que habíamos hecho… Pasos bellísimos también en esta zona, buenas vistas hasta donde nos dejaba ver la niebla y llegar al Conjuro (1014 m), comer allí mismo y decidir que después de visitar y patear algo por el Santuario de la Virgen de Gracia, construido dentro de las murallas de un antiguo castillo, volveríamos a bajar y conectar con el puerto donde por segunda vez vimos a nuestro querido y amable pastor y tratar de buscar la sendilla indicada por éste. Bueno, ahora ya no había niebla, por lo que pudimos ver el imponente y majestuoso tajo donde se encuentra alojada la cueva descrita, comenzamos a risquear un poco por donde las indicaciones y después de algunas trepadas y ver la pared vertical y vertiginosa que teníamos a nuestro lado, decidir que tampoco por aquí veíamos claro el buen fin de nuestra empresa, dado la mala pinta que tenían un poco más arriba unos ricos muy afilados y con patio a ambos lados. Nos conformamos en subir a la otra peña, que por la mañana también habíamos rodeado y que ahora sí, vimos una posible atacada. Ya casi en la cumbre, un pasito aéreo que nos hizo culear algo y cumbrecita al bolsillo.
Pabajo por donde mismo y después de pasar de nuevo por la cueva, donde unos escaladores disfrutaban a tope, volver a tropezarnos con nuestro pastor, el cual nos volvió a indicar otro paso distinto a la peña no encumbrada y que yo, la verdad, sin alguien que al menos la primera vez te indique el paso en cuestión, creo una temeridad aventurarse en sitios muy expuestos. Ya nos desquitaremos con otras peñas, peñitas y peñones.

Sin más y hasta la próxima:


SALUD Y FALSOS LLANOS.

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