sábado, 14 de junio de 2014

PICO CABALLO Y VALLE RÍO LANJARÓN - 14.06.2014



Bueno, a los Tragos Largos, la sección extrema de Falsos Llanos, les quedan pocas excursiones que realizar en el presente curso. Tan solo está disponible en estas fechas, Sierra Nevada, el resto inhumano a estas alturas, así que no eran las 10:10 horas, cuando mochilas a las espaldas, se ponían en movimiento los más asiduos del subgrupo, es decir, el Patxi, el Antonio y el que narra. Habíamos salido muy de mañana de nuestro pueblete y después de más de cuatro horas de camino y haber superado una infernal pista de tierra en pendiente extrema, donde la pericia de nuestro piloto Antonio se puso a prueba saliendo de sobresaliente, pues a continuar un poquitín por dicha pista al principio, hasta dar con el barranco de Prado Largo y felices de compartir el apellido con el mismo, comenzar a subir a lo bestia y sin respiro, hasta la Loma del Caballo. Mañana fresquita, sudada intensa con el esfuerzo, paisaje alpino cada vez más bello y parriba para no enfriarnos que aún nos quedaban bastantes metros que superar, en concreto desde la salida del coche hasta nuestro pico del día, el Caballo (3011 m), teníamos un desnivel de más de mil cien metros, así que a seguir a ritmo, alguna fotito a las cabritas y llegar a la cumbre y quedarnos con la boca abierta fue todo uno. El inmenso valle del río Lanjarón, salpicado de numerosos neveros, con el Veleta, el Mulhacén y la alcazaba al fondo, nos cortó la poca respiración que nos quedaba y como autómatas, a disparar un millón de fotografías para conservar en el recuerdo lo que nuestras retinas estaban recogiendo.
Casi tres horas nos costó encumbrar hoy. Tocados estábamos por el esfuerzo, así que nuestro Antonio y sus ansias de coleccionar tres miles, pues comenzó a pensárselo mejor y decidir que la cordada que teníamos enfrente plagaíta de tres miles, habría que dejarla para otro día y desde otro sitio. En la alta montaña, las distancias son enormes y las horas de luz están contadas, por lo que no se pueden hacer tonterías y aunque se tengan fuerzas, es mejor ser realistas. Y eso fuimos, después de tomarnos una naranjita, un bocadillito, una cervecita y algunos frutitos secos, pues a bajar al refugio del Caballo, junto a varias lagunas preciosas. Bajada impresionante por un destrepe y algún nevero. Fotos de nuevo a mogollón y siguiendo el riachuelo de la laguna de Nájera, que nos llevaría al río Lanjarón, un nevero semi derretido, nos hizo las delicias con su enorme gruta helada, fotogénica y disfrutona.


A la llegada al valle donde el río de aguas minerales embotelladas, pues a comer en serio para poder aguantar el regreso. Inmenso, precioso, gigante, alpino, pirenáico, así es este valle que da unas aguas tan puras y dulces. Lecho hacia abajo de manera continua hasta dar con el nacimiento de una acequia, momento en el que nos separamos de nuestro querido río. Acequia no muy bien conservada, pero que a nosotros nos vino al dedillo para atravesar una falda en pendiente extrema, sendilla muy montañera y nubes que comenzaron a enfadarse y que terminaron mojándonos y que al mirar hacia atrás donde el Mulhacén, era tal la negrura que había, que nos alegramos en extremo el no haber realizado la ruta que habíamos pensado en un principio para el día de hoy, esto es, la circular comenzando debajo del Veleta, lagunas Larga y de la Mosca y cordada de la Caldera y Crestones del Río Seco. Un microbús que suele subir desde Prado Llano al Veleta, estaba este año aún sin funcionar y al existir al menos tres pasos comprometidos en dicha ruta y con la posible existencia de posibles neveros, pues decidimos dejar la misma para finales del verano, cuando la nieve se haya derretido y los caminos estén más trillados. Nos coge una tormenta en condiciones en esos lugares y tienen que venir a rescatarnos nuestros amigos del GREA, como en el simulacro que nos hicieron en la sierra de la Silla en Enero de 2011.
Bien y además, pues a seguir disfrutando de la sendilla que nos ofrecía la acequia, dejarla a la altura del barranco del Posteruelo para subir a la cuerda de Lanjarón, coger una sendilla difusa, luego un camino y después perder ambas cosas y campo a través por una zona infernal de aulagas y pinchos, bajar y conectar con el camino donde nos esperaba la nave del Antonio que en breves horas nos depositaría en nuestros queridos hogares.

Sin más y como siempre:

SALUD Y FALSOS LLANOS.


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