sábado, 9 de enero de 2016

CIRCULAR PEÑA DEL HIERRO (NERVA) - 09.01.2016



Bueno, esta semana hemos abandonado la alta y media montaña y nos hemos ido a patear una zona totalmente degradada desde el tiempo de los romanos y en especial desde que los simpáticos de los ingleses estuvieron esquilmando nuestras riquezas, con el consentimiento de las autoridades del momento, hacia finales del siglo XIX, esto es, que la compañía Río Tinto Company, compró los derechos de explotación de la cuenca y construyó como suelen hacerlo en todos los sitios que esquilman, una pequeña Inglaterra, con sus casitas la mar de monas, hoy barrio inglés visitado y admirado por los turistas y a comenzar a explotar la zona con mano de obra indígena, es decir, a cambio de comida, pero poca ehh, que la gula es pecado…y empezar a extraer nuestras riquezas del subsuelo y posterior quemado del mineral a cielo abierto, cosa totalmente prohibida en Inglaterra ya en aquellos tiempos, para lo cual talaron totalmente el estupendo bosque de encinas y alcornoques de la comarca entera. Nubes de humo tóxico se producían, por lo que en ausencia de aire, los habitantes del poblado tenían que irse a una colina próxima para no asfixiarse, como muy bien narra Juan Cobos Wilkins en su libro “El corazón de la tierra”, tristemente llevado al cine, por favor no se os ocurra visionar semejante bodrio y sí, por favor, leer tan apasionante y reveladora novela. Posteriormente, después de la matanza de 1888, leer el libro de Wilkins y la retirada de la compañía, nos dejaron una mierda de sembrado de pinos altamente inflamables, en sustitución de nuestra preciada dehesa de encinas y alcornoques tan productiva… Hoy en día, con el catetismo y la incultura que nos caracteriza, hemos convertido la zona, quizás más degradada del planeta, en una zona protegida y visitable para el gran público, supongo para que nos enseñe y recuerde las barbaridades que se han hecho y se siguen haciendo en nuestra querida Andalucía, recuérdese el desastre reciente de Boliden en Aznalcóllar, lo que estarán haciendo en el subsuelo en la mina las Cruces en Gerena y lo que con toda probabilidad volverán a hacer en la corta de Aznalcóllar, que qué raro ha comenzado su nueva andadura con denuncias de todo tipo…


Bien y además, pues no eran las 9:50 horas, cuando de nuevo el Antonio y el que escribe, salían del aparcamiento que han hecho a la entrada de la antigua y abandonada corta de la Peña del Hierro, muy cercana a la enorme corta de Riotinto, primero por una pista forestal donde una hilera de coches nos pasaron con malas intenciones y miradas fulminantes, hasta llegar al embalse de Gossán. Cruzar por un caminillo entre las sierras de Cecimbre a la izquierda y Gargantilla a la derecha hasta la presa del embalse de Campofrío. Enlazar la carreta que une Riotinto con Campofrío y bajar hasta orilla del embalse para ir rodeándolo de manera cómoda y agradable. Al poco y como es natural, abandonar el camino ancho y cómodo y coger un senderillo que nos llevaría al cerro de la Atalaya. Salir del mismo las más de las veces campo a través, pues la senda se perdía a menudo y salir a una vaguada, a la altura del Puente del Carpintero, donde unas voces nos decían que nos fuésemos de allí, pero como andamos un poco sordetas el Antonio y yo, pues bajamos de la falda del cerro, cruzamos el arroyo y llegamos al cortafuegos donde una línea de aguerridos y astutos cazaores, a todo lo largo del cortafuegos, esperaban a que lo cruzaran los pobrecillos de los venaos y jabalíes, que dudo que haya alguno en la zona, y que qué hacíamos allí, que había una montería, que este primer cazaor nos dice que subamos por el cortafuegos y salgamos, que nos tropezamos con otro simpático cazaor que nos gritaba que nos fuéramos, que no le hacemos caso claro, teníamos que salir como fuese de allí y la criatura, con su hijito menor de edad, ya con una escopetita o rifle en sus tiernas manos, pues venga a gritarnos y nosotros parriba sin hacer ni puñetero caso, al poco otra parejita, ésta más educada, a la que le pedimos perdón por molestar en la matanza y otro más que nos preguntó si éramos de la fiesta ¡vaya control que tenían los tíos! seguro que ni era legal ni ná, así que pafuera del lío y llegar al embalse de Tumbanales II y comenzar a rodear la corta de la Peña del hierro. Paradita a comer y a comenzar a fotografiar a lo bestia la linda pared de colores que nos han dejado de recuerdo después de la extracción de mineral.
Bueno, paro ya de contar las animaladas que se han hecho en toda la comarca de Riotinto, muy fotogénica ha quedado, eso sí, y sin más y hasta la próxima:

SALUD Y FALSOS LLANOS.

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