sábado, 8 de junio de 2013

CRUZ DEL ROMERO-CANUTO RISCO BLANCO-BACINETE-08.06.2013




Y como la anterior, el buen tiempo nos ha vuelto a permitir una nueva salida extra de regalito, vaya comienzo de verano fresquito que estamos disfrutando este año. Así que no eran las 9:30 horas, cuando mochilas a la espalda, esta vez un poco más al norte que la semana pasada, desviándonos en la salida anterior a la de Los Barrios, pero también de lleno en nuestra joya de parque natural Los Alcornocales, cuando el Patxi, el Antonio y el que relata, pues haciendo algo que nos gusta y tenemos mucha habilidad, saltamos nuestra primera vallita del día, nada más comenzar, o mejor dicho para poder comenzar. La temperatura ideal, la mañana nublada, y tan nublada que no habíamos hecho nada más que comenzar, cuando una fina lluvia empezó a humedecernos, presagiaba un buen día, mejor lluvia que calor, pero ésta duró poco, así que por un camino precioso, con agua por doquier, nos íbamos introduciendo en una finca, que aunque cerrada la valla, estamos seguros que el camino es comunal, pero en fin. Al poco llegamos a unas cuadras enormes y todas sus instalaciones anexas, algún que otro coche, pero ni perros, ni personas que nos preguntaran nada, así que a cruzar otra vaya cerrada, pero ésta sin candado y enlazar con otra pista forestal que venía también de la misma carretera donde teníamos aparcado el coche del Antonio. Bien, a partir de aquí, la cosa comenzó a ponerse más interesante, aunque íbamos por un camino perfecto y ancho, el bosque de alcornoques y la vegetación exuberante, comenzó a deleitarnos, el camino comenzó a ponerse en pendiente y menos mal que gracias a las nubes benditas, la sudada se iba haciendo soportable. Numerosos arroyos cruzaban el camino y de nuevo en uno de ellos, la joya botánica del parque hizo su aparición, el Ojaranzo o Rododendro, endemismo local que aún estaba en plena floración y que por supuesto fue de nuevo fotografiada miles de veces. De nuevo, otro tirón y más pendiente, ahora el bosque de alcornoques, se transformó de pronto en un deprimente bosquete de eucaliptos, que yo colgaba por donde os imagináis al ingeniero que tuvo la ocurrencia o dueño sin escrúpulos que ha sembrado dichos arbolitos en una zona tan sagrada como este parque. Bueno, poparriba, que ésta era la mayor pendiente que hoy teníamos que superar, un desnivel de unos seiscientos o setecientos metros, hasta llegar a la cumbre de la Cruz del Romero, que hoy teníamos previsto. Bueno, además de la cruz, también el Arco calizo en sus inmediaciones, un canuto famoso y unos abrigos con pinturas rupestres y tumbas antropomorfas, que queríamos investigar, como siempre no nos conformamos con una simple excursión, no, tenemos que unir varias rutas en una sola y palante que el día es muy largo aunque terminemos agotados…
Bueno, la subida fue realizada a buena marcha, la cordada de la Cruz, nos ofreció unas vistas magníficas, hacia el suroeste un mar de molinos de viento, hacia el norte el Algibe y el Picacho, hacia el sureste, a lo lejos la sierra Bermeja y a nuestros pies la sierra de la Luna, las esclarecidas Altas de la semana pasada y la bahía de Algeciras. Nos tocaba ahora viajar por la ancha cordada hasta aproximarnos al cerro de la Cruz del Romero, pero antes nos desviamos para localizar una curiosa formación de roca en forma de arco gigante natural, rodeado por doquier de formaciones interesantísimas de abrigos, cuevas, lanchares, etc, los cuales fueron pateados, investigados y fotografiados convenientemente. En el arco, un miembro de un grupo senderista muy simpático que ya estaba allí, pues confundió al Antonio con un tal Manuel, que por lo visto tiene un blog de fotos y rutas, según él muy conocido… Bueno, bueno, vamos pal pico en cuestión que teníamos que comer y se nos echaba el tiempo encima. En efecto, en la misma cima del piquito, pues impresionante balcón natural para sacar nuestras viandas y dar cuenta de nuestros bocadillos y cervezas muy fresquitas en el incomparable entorno en el que nos encontrábamos.


Acabado el almuerzo, aunque no nos queríamos ir, como nos pasa siempre, pero sabíamos que nos quedaba muchísima faena aún, esto es, comenzamos la bajada de retorno por el canuto de Risco Blanco, impresionante en cuanto a vegetación, suelo tapizado literalmente de hojas, la selva típica de este parque, que a través de una sendita que se perdía las más de las veces, pues comenzamos a bajar y bajar y bajar, y sudar y sudar y sudar, que parecía que el barranco no tenía fin. Ya íbamos tocados cuando enlazamos con la pista forestal que aún tenía que llevarnos al Bacinete o Cerro de las Cuevas, monte donde pretendíamos localizar algunos abrigos con pinturas, cosa que por supuesto conseguimos, aunque fatigados ya, la caló comenzó a pasarnos factura, pero el abrigo escondido con pinturas un poco raras (cueva de Corchadillos), fue localizado, visitado y fotografiado, después en la entrada de otra cueva (Pilones) lo mismo con otras pinturas y de aquí parriba, pasando una valla a través de unas escalerillas de madera y entrar en el monte Bacinete, donde primero localizamos otro abrigo con unas pinturas rupestres muy interesantes y luego unas tumbas antropomorfas igual de interesantes y al final, ya de vuelta, localizar también un sol grabado en una roca, ya con poca luz, pero que puso punto y final a esta larga, fatigosa, pero magnífica ruta por los alcornocales sur.
Esta vez, la rehidratación se realizó en nuestro pueblo de procedencia con unos magníficos serranitos y una cruzcampo de reserva extraordinaria.

Sin más y como siempre:

SALUD Y FALSOS LLANOS.  


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