sábado, 7 de noviembre de 2015

CORDADA COMPLETA CHAMIZO - 07.11.2015



Pues sí, no hace ni un mes que estuvimos en nuestro precioso Arco Calizo Central, recorriendo la Cruz de Camarolos, el Realengo y el muy alpino y vertiginoso Chamizo en la Sierra del Jobo. Claro ya comentábamos del palizón que llevábamos cuando coronamos el piquito, así que nuestra intención de hacer toda la cordada de éste último, quedó sin terminar tan solo por un poquito, un poquito que por lo peligroso de la zona, la paliza que llevábamos encima y la hora que era, pues nos hizo desistir y he aquí que no eran las 9:45 horas, cuando el Antonio y el que escribe, el Patxi está lesionado el pobre, ya veremos lo que hace este año... pues se disponían de nuevo a subir a lo bestia hasta la preciosa cueva del Chamizo, a mitad de su ladera. Ya en su día la subimos, aquella vez nevada, con enormes carámbanos de hielo puntiagudos colgando, fotos memorables, y esta vez, pues tan solo un fuerte vendaval que te llevaba volando. Bueno, superadas las pequeñas chimenetas que te conducen a la cueva, fotitos y a seguir medio trepando hasta llegar hoy otra vez a la cordada más aérea y fantástica de la zona. A volver a recorrer toda su cumbre hasta llegar al vértice. Hoy el "pasito de mahoma" lo hemos evitado debido al fortísimo viento que hacía en la cumbre, no fuera ser que este narrador con su poco peso se fuera volando y adiós el blog y toda la pesca...
Naranjita reponedora y a continuar por la cordada hasta llegar al punto donde el mes pasado desistimos. Continuar por sitios no demasiado aptos para personas con vértigo como yo, a cuatro patas incluso por un pasillito y continuar un poco más hasta asomarnos a la última parte de cordada tan aérea para darnos cuenta que sí, que sí se puede realizar enterita y enterita nos la zampamos el Antonio y yo y que para celebrarlo pues que damos un rodeito por la izquierda hasta tropezarnos con la Gran Senda de Málaga que por casualidad pasa por estos lares.

Últimamente siempre hay vallitas, de esas que al Antonio no le gustan nada, cada vez menos, así que después de saltarla optamos por dar el rodeito algo más pequeño, meternos en algunos líos por una zona preciosa de monte, jabalí que sale a su aire por su cuenta, localizar visualmente la famosa senda, comida de rigor y que como hoy tenemos tiempo a ver si subimos a ese piquito tan mono, que le digo que mejor al de enfrente que parece menos dificultoso, que payá vamos, que volvemos a jartarnos de subir y riscar por rocas y más rocas y que cuando vamos de vuelta que cómo vamos a dejar sin subir el piquito que quise evitar, que bueno, que vamos, que subimos de nuevo a lo bestia otra fortísima pendiente, que llegamos a un collado que nos deja atrapados, así que pabajo, que lo siento, pero ya de vuelta nos topamos con una sendilla de cabras y que seguro que nos lleva al pico, que venga parriba que luego lo lamentas cada vez que ves el pico, que en efecto un rebaño de monteses nos están indicando que el piquito en cuestión está ahí y que por supuesto lo pisamos y patrás que al final como siempre se nos hace de noche y pa Montellano a rehidratarnos y seguir pensando que somos unos brutos con estos rutones que nos metemos en el cuerpo pero que sarna con gusto no pica y que seguiremos mientras los cuerpos aguanten.

Sin más y hasta la próxima:

SALUD Y FALSOS LLANOS.

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